Sanlúcar la Mayor, Pasado ,Presente y Futuro.

Sanlúcar la Mayor, Pasado ,Presente y Futuro.
Desde que tus campos fueron fructíferos,las palomas anidaran en tus campanarios,la grieta de tu cárcava defensora de tu fortaleza amurallada,tesoros escondidos en tus silenciosas calles de tierra y blancas paredes, tu llamada al corazón de los hombres desde el alminar de tu mezquita, el repicar de tus campanas gloriosas de fiesta,los caminos y veredas de tus campos alpechinera,tus manantiales de aguas cristalina,tu Guadiamar caudaloso de aguas tranquilas. De todos los pueblos del Aljarafe ninguno puede compararse contigo,por tu historia, tu rango y tu prestigio.
.La Sanlúcar eterna,aquella que guarda en la noche la luz de las estrellas y el lucero de la mañana,la luz de su cielo celeste derrama sobre sus tranquilas calles el sosiego de sus moradores,paseantes de calles adoquinadas transcurren con pasos lentos recibiendo el frescor de sus aires con aromas de azahar de una semana que se acerca y otra que se va.La Sanlúcar eterna en la que en tantos corazones albergas y siempre estarás.. Sanlúcar la Mayor es una localidad sevillana perteneciente a la comarca de El Aljarafe y, en concreto, en el Aljarafe alto o Norte. Está situada a unos 18 km al oeste de Sevilla capital. El pueblo está situado a 148 metros sobre el nivel del mar.Es cabeza de partido judicial y centro neurálgico del alto Aljarafe.Su origen histórico se remonta a tiempos del Neolítico en la que se habitaron estas tierras.
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domingo, 30 de diciembre de 2018

Recuerdos de los Maristas por Antonio Herrera(1961-1971)


Recuerdos de los Maristas (1961-1971)
por Antonio Herrera
EL LIBRO DE LECTURA POR EXCELENCIA
 DEL COLEGIO MARISTA DE SANLÚCAR LA MAYOR (1961-1971)
El primero que me viene a la memoria es el CATÓN, 
en donde aprendimos a leer de manera silábica, al ritmo de la chasca.
Confieso que siento un cariño especial por algunos libros de mi niñez. Eran libros que no desaparecen después de finalizado el curso como ocurre hoy, holocausto al consumismo, sino que se perpetúan a lo largo de décadas. Hoy, quisiera rendir un pequeño homenaje a aquellos textos por los que no formamos, nos educamos, porque si algo ha cambiado profundamente y de manera vertiginosa, han sido los métodos de enseñanza, y entre ellos, los libros de textos.En los momentos actuales, en los que se están aplicando nuevas y avanzadas tecnologías a los métodos de enseñanza, ¿tiene sentido traer a la memoria y recuperar de la escuela del ayer? Con bastante nostalgia evoco al menos tres textos de la niñez, con 7-8 años en nuestro querido Colegio Sta María La Mayor marista, porque jamás hay que olvidar la historia, nuestras pequeñas historias de la niñez, que cimenta la madurez.


Una clase de los 60, con las bancas bipersonales. En el centro el tintero de porcelana.El Hno. Director, Hermano Raimundo, me puso a deletrear en el Catón, y me envió a las 1ª Clase, para que aprendiera a mejor leer. Esto ocurrió cierta mañana de primeros de setiembre de 1964, con mi madre que me llevó de la mano, pues tenía yo 6 años.

H. Raimundo de Andrés Miguel (nombre religioso: Urbano Luis). 

Poco he hallado de él, que falleció en 1975. Pero lo recuerdo con cariño, porque fue él quien me preparó para la Primera Comunión. ¿Cómo la impartía? Lo recuerdo con una libreta de pastas rojas, cogida con una gomilla, en donde tenía anotadas un sinfín de ejemplos de santo, como San Tarsicio.El segundo libro, sería un librito de lectura. Si no recordamos mal, en el Colegio marista, al menos en los primeros tiempos no existía biblioteca, ni colectiva ni por aulas. No obstante, los Hno. solían leernos alguna novela de la Mini Colección Ardilla, de la editorial EDB = Don Bosco, como el tomito que recuerdo y que tengo 

Pero el libro de lectura por excelencia, a parte de El Quijote, fue el también recordado EL LIBRO DE ESPAÑA de la Editorial marista de Zaragoza, Edelvives.
El precedente francés de nuestro libro de lectura EL LIBRO DE ESPAÑA.
El argumento y los protagonistas
Al comienzo de la guerra civil, la Junta Técnica de Estado, germen del gobierno franquista, convocó por orden de 21 de septiembre de 1937 un concurso similar al del gobierno de Primo de Rivera, dotado con un premio de 40.000 pesetas a la elaboración de un “Libro de España”, que sería “compendio atractivo y apológico de todo cuanto de ella deben conocer sus hijos para amarla con vehemencia y lucidez”, que fuera de lectura obligada en las escuelas (BOE de 22 de septiembre). Los autores “habrán de ser españoles, de probado patriotismo y adhesión al Movimiento Nacional, y si pertenecieran al profesorado, no haber sido objeto de sanción por las Comisiones Depuradoras”. Al igual que sucediera años atrás, la resolución del concurso se fue retrasando y finalmente fue declarado desierto, según dicen debido a las disensiones habidas entre la derecha católica y los falangistas en orden a sus contenidos ideológicos.En 1942, la Editorial Luis Vives revisó el texto del Libro de España para adaptarlo a las nuevas circunstancias prebélicas. Esta es la versión de los que estuvimos en Los Maristas y que tenía como protagonistas a dos hermanos, Antonio y Gonzalo, de catorce y nueve años, respectivamente, huérfanos de un falangista muerto en el asalto al Cuartel de la Montaña que recorren España a pie en búsqueda de su abuela a la que suponen viva en Sevilla. Y que desde el norte, van bajando poco a poco durante meses en largo viaje, contando las bellezas de las provincias por donde pasan.

BERLIN ZONA X. Autor: Rafael Savi Cielos. Y otra novelita del mismo autor, con casi el mismo tema bélico.
Os invito a rescatar ejemplares de anaqueles polvorientos para leerlos. Eran ejemplares de una mano de grande; novelas pequeñitas y de otras muchas temáticas, que se consumen en un día, pues son pocas páginas llenas de magia. 
Y no está mal este Berlin, zona X, que aparecía en 1965 ambientada en el caótico Berlín de 1945, al final de la II Guerra Mundial, donde una pandilla de amigos se ven comprometidos en espionaje, nazis y muertes en combate.Su autor posiblemente no sonará, Rafael Savi Cielos fue, en todo caso, dueño de una pluma ágil y rápida que, con cierto desprecio a algunos aspectos de la realidad histórica, era capaz de proporcionar entretenimiento página a página, de manera veloz y con niños heroicos.Su autor posiblemente no sonará, Rafael Savi Cielos fue, en todo caso, dueño de una pluma ágil y rápida que, con cierto desprecio a algunos aspectos de la realidad histórica, era capaz de proporcionar entretenimiento página a página, de manera veloz y con niños heroicos.
Ediciones escolares de las dos obras para lecturas, que se utilizaron en la década de los 60
El primer tercio del siglo XX fue en España una época de intenso patriotismo. La guerra hispano yanqui en Cuba y Filipinas terminada tan malamente para España, las campañas del Rif, el auge del militarismo que acabaría, con la dictadura del general Primo de Rivera, y luego la del General Franco, tuvo su adecuado reflejo en la enseñanza. Se trataba de inculcar a los escolares de la época lecturas “patrióticas” que exaltan los valores patrios y las glorias nacionales, como por otra parte estaban haciendo otros países, como Francia.
Precedentes de la obra
Por Real Decreto de septiembre de 9 de septiembre de 1921 (Gaceta de Madrid del 10 de septiembre) por el que el entonces Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes anunciaba la apertura de un concurso para “elegir un libro dedicado a dar a conocer a los niños lo que es España y a hacerla amar”, que estaba dotado con un primer premio de 50.000 pesetas y otro de 25.000. 
Al concurso se presentaron 63 obras, ninguna de las cuales fue merecedora de premio, a juicio del jurado, quizás porque, como solía ser frecuente en esa época, a unos gobiernos del partido conservador sucedía otro del partido liberal, y no se llegaba a ningún acuerdo.
Y tuvo que ser una editorial privada, la Editorial F.T.D. de los Hermanos Maristas, quien, en plena dictadura de Primo de Rivera(1923), editó un libro inspirado en el modelo francés (“Le tour de la France pour deux enfants”) adaptado a España para ser utilizado como lectura escolar en las escuelas maristas. 
La obra se publicó en 1928 y alcanzó pronto un gran éxito siendo rápidamente reeditada en 1932 por la editorial Luis Vives, nuevo nombre de la editora marista de libros escolares, con dirección en Zaragoza.
En el 1953 comenzaba las obras del colegio,conocido por "Los Maristas",colegio de Primera Enseñanza, Santa María la Mayor.En la finca conocida por “la estacada de la huerta” situada a la salida del Barrio de San Eustaquio, término de esta ciudad, con una hectárea, dieciséis áreas que lindaba; al Norte con casas de la calle San Bartolomé; al Sur con camino de la Estación; al Este con calle Cardenal Spínola y al Oeste con carretera Benacazón. La propiedad por herencia de Doña Concepción Rodríguez Solís y el usufructo por consolidación en la propiedad al ser renunciado dichos derechos por el usufructuario D. Pedro Aguilar Morales.hasta su entrega en 1959. 



Antonio Herrera Ortiz
“Detrás de la ventana
me he visto desgranando, uno a uno,
los días de mi infancia.
He vuelto de la escuela
como si regresara de la vida…

Gracias por visitar nuestros blogs, 


miércoles, 22 de noviembre de 2017

Antonio Herrera Ortiz,En busca del Hermano Cirilo.Parte ( 12 )


Antonio Herrera Ortiz,En busca del Hermano Cirilo.Parte (12) 
Tanto el arquitecto que realizó la capilla = Antonio Illanes del Río (1883-1973)
como el autor de los medallones Antonio Cano Correa (1909-2009)
 son personajes vinculados a Sevilla a los que hacemos referencia .
Los tres medallones situados sobre la puerta de la capilla (de izquierda a derecha: fe, caridad y esperanza), dan un aire románico, con una belleza serena, armoniosa, equilibrada.Las composiciones, están basadas en formas esquematizadas y geométricas, con un concepto moderno, de formas angulosas, líneas rectas y en zigzag, y sobre todo triángulos perfectos.El ropaje se dispone en formas rígidas y angulosas, siguiendo la misma ordenación geométrica. Este esquematismo que poseen las figuras, hace que desaparezca su expresión particular, rígido.


Antonio Cano, el autor de los medallones, nació el 4 de febrero de 1909 en Guájar Faragüit, pueblo de la cornisa mediterránea Granadina. Sus padres, de origen campesino, se trasladan al año siguiente a Granada capital. Falleció El 3 de julio de 2009. Fue el arquitecto que llevó a cabo el monumento sevillano de Elcano (Glorieta de Marinos Voluntarios).






Antonio Illanes del Río (1883-1973), fue un arquitecto sevillano que desarrolló la mayor parte de su vida profesional en los años centrales del siglo XX. Nacido en Umbrete en el seno de una familia con propiedades agrícolas, pertenecía a la clase media acomodada sevillana. Estudió arquitectura en Madrid, donde destacó como dibujante, en un momento de fuerte presencia sevillana en que se gestaba la última generación de los arquitectos regionalistas. Su hermano, José Luis, fue un destacado político de la derecha local sevillana, que llegó a ser Diputado a Cortes por la CEDA durante el período republicano. 












Los relieves de los tres medallones, que representan las Virtudes teologales, fueron realizada por Antonio Cano en piedra caliza de Pedrera en 1967, de unos 1,50 m de diámetro para cada uno.Tales medallones fueron resueltos con un mismo concepto escultórico y análoga composición. En la vertical del círculo de los tres medallones, se encuentra centrada, la figura de una mujer sentada en posición simétrica = La Virtud.

La caridad, tiene apoyado sobre su pierna izquierda un niño desvalido, y sobre su mano derecha, una casa que simboliza el hogar de acogida. La composición se complementa con dos cabezas de querubes debajo de su brazo derecho.Este medallón difiere de los otros dos, en cuanto a composición, ya que no es una sola figura, ya que tiene un niño entre sus brazos, por lo que el artista lo coloca en el centro de los tres relieves, para equilibrar de esta manera el problema compositivo.

La figura de la fe, tiene los ojos tapados como símbolo de la fe ciega, y entre sus brazos sostiene el cáliz que representa la Sangre de Cristo. La túnica es ajustada y el manto se pliega caprichosamente, para conseguir con sus ángulos y planos, rellenar el círculo. La composición se complementa con tres cabezas de querubines a cada lado.
La esperanza sostiene en su mano derecha el ancla de la salvación, y en la mano izquierda, una rama de estilizadas flores, símbolo de la paz. La composición se equilibra con el paño colocado detrás del ancla, y de su brazo derecho, y con dos cabezas de querubines debajo de su brazo izquierdo.
Cómo nos “reclutaron” para ser Marista y sus Cursillos
Cierta tarde de mayo/65, llegó a mi colegio marista, un Hno. regordete, de tez muy blanca, de nombre raro para mi pueblo sevillano de Sanlúcar la Mayor (era el Hno. Ladislao González, burgalés) preguntándonos literalmente qué queríamos ser de mayores. Yo, niño de 7, recién hecha mi Primera comunión, alumno de el Hno. también burgalés Fernando Ballorca, en primero o segundo de Primaria, puse que... ¡Hermano Marista!. Y es que había observado a los jóvenes Hnos. (a los Hnos. Juan Antonio Guerrero, Fernando Ballorca y Gregorio de Pedro, que tenían veintipocos años) hablar bajito, pronunciar muy bien las eses y las jotas (antes no había televisión que nos intentara uniformar a casi todos), rezar con fervor, obedecer pronto, apuntar las notas con un lápiz afiladísimo y cuidar y querer a un niño como yo sin exigirme nada, sintiéndome atraído a ser como ellos eran.Entre los tres, cada uno durante algún curso de la Primaria, me prepararon para los consabidos cursillos veraniegos pre-junior, en ortografía, redacción y lectura. Como en aquel tiempo no había biblioteca alguna en el colegio, ellos me proporcionaban libritos de la mini colección Ardilla y desde entonces data mi amor voraz por la lectura y mi gozo en escribir y compartir alguna vivencia. 

De esta novelita,
me acuerdo perfectamente, 
pues incluso nos la leyó el Hno.,
profesor de la clase, 
ya que obtuvo mucho éxito.




A los Hnos. Juan Antonio Guerrero, Fernando Ballorca y Gregorio de Pedro, y al H. Cirilo,  debo inicialmente mi experiencia de seis años de juniorado, desde Robledo a Castilleja (desde 1969 a 1973) pues desde siempre, aún sin saberlo jamás ellos, los llevo en mi corazón, ya que por ellos comencé una aventura marista, que aún, por lo que se ve no ha terminado en mi vida. En otro lugar (Burgos), el Hno. Ladislao, que siempre viajaba por toda España con un imposible Citroen Dos Caballos, a veces tenía encuentros que duraban varios días con pre-juniores o con los padres de los chavales que querían ser maristas. Varios años más tarde, tomó el relevo de Ladislao, el Hno. Lucinio (Paulino) Pérez, excelente conductor y buen conversador, que ha estado viviendo en el Colegio de Sanlúcar.

Los cursos veraniegos
Estuve en dos cursillos pre junior: En el magnífico colegio marista de internos de Jaén capital (Colegio Marista Ntra. Sra. de la Capilla)  y en Ogíjares (a 7 km de Granada), junto con 12 chavales de Sanlúcar, que al año siguiente ya habían bajado a la mitad. En el primer cursillo, lo pasé mal, porque era la primera vez que salía fuera de casa y aquellos 21 días me parecieron 21 meses, pues las jornadas transcurrían extremadamente lentas. También, como nos daban clases de un nivel de 1º de bachiller, sentía el estrés de quien no domina las materias pues yo sólo había aprobado 3º de primaria, con el H.Cirilo.Lloraba, pero no en la cama de noche que hubiera sido lo normal, sino cuando cantábamos por la tarde, las canciones que nos enseñaba el Hno. Ladislao, tanto para las misas como para las veladas después de cenar, pues al cantar todos, nadie se daba cuenta de las lágrimas mías. De esa manera, llegué hasta caer enfermo de anginas. Entonces, llegó el Hno. enfermero a tomarme la temperatura a la cama, en dormitorios parecidos a los de Ogíjares, y mi sorpresa fue total, cuando me puso el termómetro en ¡el culo! (a los años, a mis hijos pequeños, yo les he puesto el termómetro en tal lugar, pues es el idóneo para saber la temperatura corporal exacta). Por eso, procuré restablecerme cuanto antes, ya que me daba mucha vergüenza, no sin antes corretear en pijamas, secretamente, por todo el colegio, hasta romper una jarra de limonada en una correría tras un murciélago que se había colado en el dormitorio.
 Con mis 7-8 años, en este primer cursillo, aprendí una cosa, que luego me valió para los seis años alejados de la casa de mis padres, para todo momento de mi vida, mili, dificultades, fracasos e, incluso, jolgorios: Que todo pasa.Al año siguiente (junio/1967), llegué a Ogíjares. Pero, con 8 años, yo ya tenía “profunda” experiencia de la vida y me lo tomé con otra filosofía, disfrutando de cuantas cosas bonitas se me ofrecían por los Hnos: Los fuegos de campamentos, los juegos, la piscina, la sonrisa perenne del Hno. Ladislao...

Como yo había aprobado mi curso de 4º de primaria, no me agobié y lo que hacía era leer los cuentos que abundaban en el libro de literatura y sólo aprobé una asignatura novísima para mi como era la de ciencias naturales. Pero, me escogieron para junior, sólo que yo tendría que ir a Ogíjares y Herrero, el otro sevillano iría a Robledo de Chavela (Madrid). Pero a mi lo de Madrid me sonaba más exótico, además que mi madre había estado un par de años trabajando en la capital de España antes de casarse, y así pedí irme con Herrero y esta, creo, que fue la mejor decisión. 


Nuestro primer viaje al juniorado de Robledo

 En estos primeros meses del juniorado (setiembre-Navidad-1967), teníamos asiduos contactos por escrito con los Hnos de Sanlúcar, especialmente con el H.Cirilo y con el H.José Antº Guerrero, pues nos acordábamos de nuestro pueblo, de nuestras familias.Al tener la inmensa suerte de ser elegidos como junior, como alumno de un seminario menor marista, era apremiante que nuestros padres nos preparasen con muchísima fatiga, pues la mayoría de nuestras familias eran de extracción humilde, el ajuar para todo un año, que en una maleta y algunas bolsas nos deberíamos llevar.Se preparaba en base a una lista que el Hno. Ladislao enviaba y de la que sólo recuerdo el par de juegos de sábanas, el juego de cubiertos, las zapatillas de lona para el deporte y... un bañador azul marca Meyba, que serviría también como calzonas deportivas. Asimismo, se nos asignaba un número, que nuestras madres tenían que coser a cualquier prenda, pues por él, cuando entregáramos la ropa para lavarla se podría saber de quién era. Mi número era el 316, pues aunque los de Robledo comenzaban por el nº 1, yo, en principio debería haber ido a Ogíjares, que allí continuaba por el nº 200, aproximadamente. De manera, que el cartón con mi número era el último que se ponía sobre la última cama del dormitorio grande de Robledo.

Herrera y Herrero, junto fachada de capilla Sanlúcar, navidad 1967,al hacer una visita al H.Cirilo para felicitarle.Ya estábamos en Robledo desde setiembre/1967, en el Juniorado Champagnat. 
El viaje hacia Robledo
No recuerdo el día, la noche exacta en que salimos en el tren expreso de las 23 horas, desde la Estación de Plaza de Armas de Sevilla. Con mi compañero Herrero y yo, iba el Hno. Benito Hinojal, profesor de 2º en Robledo. Sería un día a mediados del mes de setiembre/1967 (yo tenía 9 años)Llevaba una maleta y media (otra maletita pequeña) de paño a cuadros verdes, atadas con una cuerda de plástico, que había preparado íntegramente mi padre. Al llegar a Córdoba, el Hno. se bajó del tren y nos compró una botella de agua, pero de gas, que yo nunca había probado y que medio dormido me supo a rayos.Cuando llegamos a Atocha (Madrid), a eso de las 9 de la mañana, nos esperaba el Hno. director, Florencio Garatea (que fue sanitario durante la guerra en Sevilla) que después de un café con leche nos acompañó definitivamente a Robledo, o mejor dicho, a la Colonia de Robledo de Chavela, donde estaba situado el Juniorado Champagnat, a muy pocos metros de la estación de ferrocarril, línea Madrid-Burgos-Irún.Nada más bajar del tren de cercanías, con mi nerviosismo, con mis 9 años, percibí tres cosas, que aún recuerdo nítidamente: Primero, el olor penetrante a pinos, jaras y monte. Lo segundo, una algarabía de chillidos de muchachotes que jugaban en los frontones y canchas del juniorado. Y, tercero, el edificio de piedra, de granito gris y el ciervo y la cruz dibujada cerca de la techumbre.

“Detrás de la ventana
me he visto desgranando, uno a uno,
los días de mi infancia.
He vuelto de la escuela
como si regresara de la vida…
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Próximamente
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Del ‘Testamento espiritual’ de S. Marcelino Champagnat
(Constituciones de los Hermanos Maristas, 
Ojalá se pudiera afirmar de los Hermanitos de María :
«mirad como se aman».

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jueves, 16 de noviembre de 2017

Antonio Herrera Ortiz,En busca del Hermano Cirilo.Parte(11)


Antonio Herrera Ortiz,En busca del Hermano Cirilo.Parte(11)
de gira a las orillas del Guadiamar sanluqueño(1967)
Al H. Cirilo le gustaba tanto ir de gira a las orillas del Guadiamar sanluqueño, en aquellas tardes en que se hacía tabla rasa entre los émulos de los campos romano o cartaginés.Contaba al menos, con tres hermanos: Marcelino, Sebastián y María Mercedes, los dos primeros casados, fallecidos antes de morir el Hermano Marista de nuestro corazón.Mi madre, para esa gira o merienda, siempre me preparaba la talega con un bocadillo de mortadela y un plátano. La bebida era el agua del río, que entonces se podía beber con total garantía.
Casi a final de curso, después de las 1ª Comuniones, hacia los últimos días de mayo, los que habían participado en las representaciones del Cine de Cataluña, para la entrega de premios, se les obsequiaba con una pequeña excursión de un día, bien al Río Guadiamar-a la Herrería- bien a Castilleja de la Cuesta donde estaba el juniorado mayor marista o bien a La Finca de La Alegría, situada en la carretera Olivares-Gerena, frente a la torre vigía de San Antonio, antigua torre almohade.
Itinerario en el Centro Guadiamar
 siguiendo la Vía Pecuaria hacia el río.
Guadiamar siguiendo la Vía Pecuaria hacia el río. A la izquierda, contemplamos la masa de monte mediterráneo que ocupa la finca de la Bacante, un excelente ejemplo de acebuchal mezclado con encinar y sotobosque de lentisco. A unos 200 metros del inicio y junto a  un grupo de encinas centenarias, encontramos una bifurcación donde tomamos el ramal derecho, atravesando campos de trigo, hasta alcanzar el camino de servicio paralelo a la autovía. En este tramo podemos observar aves esteparias como el aguilucho cenizo, alondras, tarabillas, cogujadas y alcaudones que nos acompañan en nuestro recorrido.

Aquí nos dirigimos a la izquierda, y una vez rebasado el cortijo de Los Lagares, alcanzamos el arroyo molinillo, donde atravesamos el puente de la autovía pasando por su orilla, encontrándonos el arroyo Ardanchón. Este caudal de agua tiene una elevada importancia ecológica, tanto por la gran densidad  que presenta el bosque de ribera de este afluente del Guadiamar, como por el  tipo de paisaje que atraviesa (campos de cereal y girasol), convirtiéndolo en un excelente corredor ecológico transversal.




Una vez atravesado el vado del arroyo Ardanchón, seguimos a la izquierda por el sendero de uso público paralelo al arroyo Guadiamar por su orilla derecha. En este recorrido, destaca la vegetación de ribera: álamos, olmos y fresnos (tanto naturales como de repoblación) entre adelfas y tarajes.Más adelante, nos adentramos en el último tramo de nuestro itinerario, que discurre entre la dehesa de encinas de la hacienda La Herrería y el bosque de ribera del cauce derecho. Aquí encontramos el río flanqueado, además de por especies mencionadas anteriormente como álamos y fresnos, por eucaliptos enormes que proyectan una intensa sombra bajo sus copas y hacen especialmente agradable este itinerario en los días soleados de verano. Este tramo es  especialmente rico en  fauna  acuática, por lo que nos podemos encontrar a numerosos pescadores practicando este deporte en sus orillas.
Continuamos nuestro recorrido hasta el puente de la carretera A-472, lo sorteamos y llegamos a nuestro destino, el Área Recreativa Las Doblas, un lugar idóneo para descansar y reponer fuerzas para  emprender el camino de vuelta hasta el Centro Guadiamar.El área recreativa de las Doblas consiste  en una antigua gravera  aprovechada para diseñar un complejo sistema de lagunas que se alimentan con las aguas de las crecidas. La mayor de estas lagunas fue dotada con una pasarela de madera que permite atravesar, pudiendo contemplar las densas masas de carrizo de sus orillas y las aves acuáticas.
Charca de las Mujeres y los Marcelino
Descansando con un buen amigo
La hora de la comida








El nacimiento del Guadiamar tiene lugar en el municipio de El Castillo de las Guardas, en zona de baja montaña, categoría paisajística que acompaña al río hasta la cola del embalse del Agrio,punto en el que el río se adentra en la campiña acolinada.

 Tras este primer tramo campiñes, localizado en el municipio de Aznalcóllar,el río se adentra posteriormente en ámbitos de topografía sucesivamente ondulada, pasando posteriormente a la campiña alomada. Es precisamente esta campiña alomada la que acompaña al río en el 21% de su recorrido, convirtiéndose por ello en la segunda categoría paisajística más importante.


Antonio Herrera Ortiz,
En busca del Hermano Cirilo.
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CONTINUARÁ.
Próximo Capítulo
1º Los tres medallones situados sobre la puerta de la capilla.
2º Cómo nos “reclutaron” para ser Marista y sus Cursillos.
3º El Beato Marcelino Champagnat 

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